El científico y cronomante Richard Thompson consiguió crear un reloj de bolsillo capaz de retroceder y avanzar en el tiempo, tras su muerte, lo heredó su nieto Charlie Thompson, y de él cayó en manos del japonés Kazuro Yakaoma, que al intentar entenderlo y desmontarlo creó un vórtice espacio-temporal que le llevó a la prehistoria.
Ahora por alguna razón algo os lleva a adentraros en ese vórtice, pues si nadie consigue cerrarlo, el mundo puede sucumbir en el caos, y nadie quiere que eso acontezca, ¿verdad?

Al entrar en el vórtice os adentráis en un lugar llamado Edén, donde adquiriréis unos materiales, un arma para destruir, un escudo para protegeros y un catalizador para no morir, al morir, cada persona deja caer algo llamado fruto del Edén, si otra persona lo muerde, adquiere los bienes de la persona que ha muerto, debéis matar o dejar que os maten, porque cuanto más tiempo estéis en el Edén, más rápido vais desapareciendo, con cada Fruto se restablece vuestro índice de materialización, suerte y, que empiece el juego.

Cronómetro

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